sábado, 22 de septiembre de 2007

Intercambio por piedad

Por: Diego Martínez Lloreda


El País septiembre 21 de 2007


Una gran piedad están mostrando las Farc, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y la senadora Piedad Córdoba con el tema del intercambio humanitario. Pero no propiamente con los secuestrados o sus familiares, sino con ellos mismos. Y es que el espectáculo montado por la senadora antioqueña y por su compadre y compañero de causa, el zátrapa de Barinas, les cae como anillo al dedo a ellos y a las Farc para rencaucharse y para tender cortinas de humo alrededor de las últimas barbaridades que han cometido.
Hace un par de semanas, Chávez era cuestionado por todos los demócratas del mundo debido al proyecto de reforma constitucional que impulsa en su país y que tiene por objeto eternizarlo en el poder, su gran sueño de dictador bananero. En medio del escándalo que despertó su propuesta totalitaria, echó mano de su papel de mediador para el intercambio humanitario logrando desviar la atención de la opinión pública, mientras el proyecto que lo convierte en Presidente vitalicio, avanza silenciosamente en una Asamblea Nacional que Chávez maneja a su antojo.
Cómo será de impresentable la iniciativa, que logró romper la unidad monolítica que hasta ahora mostraba la coalición chavista y votará en contra de ella un movimiento que le aportó al dictador 700.000 votos en las elecciones presidenciales de diciembre pasado. A doña Piedad Córdoba también le cayó como del cielo el papel de mediadora que le dio el presidente Uribe. Estaba desaparecida del mapa y su cercanía con el Gobierno venezolano, incluyendo su participación en la campaña presidencial del año pasado, había sido duramente cuestionada.
Y ahora aparece como una especie de Policarpa Salavarrieta de turbante, dispuesta a reunirse hasta con la Santísima Trinidad , en pos de la liberación de los secuestrados por las Farc. Pero es precisamente a ese grupo guerrillero al que más le sirve el show montado alrededor del intercambio humanitario. Porque todo este espectáculo, incluida la reunión de ese rey del cinismo que es ‘Raúl Reyes’ con doña Piedad, es la mejor forma de tratar de lavar la sangre de los ex diputados que asesinaron de la forma más miserable y cobarde de la que es capaz un ser humano.
Cuando no ha pasado una semana del entierro de los cadáveres de sus víctimas, las Farc tienen el descaro de pedir a los gobiernos del mundo que no los consideren terroristas y pretenden presentarse como un grupo de filántropos que lo único que desean en la vida es que les devuelvan a sus presos y que los secuestrados retornen al seno de sus hogares. Y la semana entrante ese mismo ‘Raúl Reyes’, que de seguro ordenó el asesinato inmisericorde de los once ex diputados o que por lo menos no hizo nada para que esa ejecución sumaria no se produjera, aparecerá en el Palacio de Miraflores con el aura de un segundo libertador de América.
¿Habrá derecho? Ojalá me equivoque y del sainete protagonizado por esta trilogía maquiavélica salga por fin el ansiado intercambio humanitario. Pero mucho me temo que al final los grandes beneficiados con este espectáculo serán sus protagonistas, que lo único que lograrán intercambiar será la nefasta fama, que bien ganada se tienen, por una imagen de luchadores por la libertad y por la paz.
Moraleja: como dijo un perspicaz analista, de la suma de Piedad Córdoba, Chávez y las Farc nada bueno puede resultar.

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